Presidente Fernández dijo era “un ejemplo”
 El presidente Leonel Fernández y la Primera Dama, doctora Margarita Cedeño de Fernández MOCA.-En un panegírico que no pudo leer debido a su estado anímico, el
presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones
(Indotel), doctor José Rafael Vargas, definió a su entrañable amigo
Javier González, quien falleciera en Miami de un ataque al corazón,
como “una vida útil, noble y de servicio” que siempre sirvió pensando
“en una mejor suerte para su país”.
El fenecido González, ex cónsul en Miami, empresario y dirigente fundador del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), había sufrido un derrame hace un año y desde entonces confrontaba dolencias que diezmaron sus actividades cotidianas.
El panegírico que pronunciaría el doctor Vargas en la iglesia Sagrado Corazón de Jesús de aquí de Moca, ante los restos del entrañable amigo González, fue leído por el coronel Servio Uribe, en presencia del presidente Leonel Fernández y de los más altos dirigentes del PLD, partido en que el fenecido militó desde su fundación y donde éste ostentó importantes puestos hasta ser miembro del comité central.
 Funcionarios, amigos y compañeros del PLD acompañan al fenecido dirigente peledeísta y funcionario del gobierno El doctor Vargas acompañó a su esposa Clarisa y a sus familiares en el traslado los restos de González desde Miami, luego en la funeraria, en la iglesia y hasta su última morada en el cementerio municipal.
Los restos del empresario y dirigente político González fueron expuestos en la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, donde los sacerdotes Gregorio García (Goyo) y Teófilo Castillo oficiaron una misa de cuerpo presente, durante la cual el presidente Leonel Fernández resaltó los méritos personales y políticos del fenecido, considerando a éste como un ejemplo para la sociedad dominicana.
Un momento memorable ocurrió cuando el presidente Fernández y el ex secretario de la Presidencia, licenciado Danilo Medina, se dieron el abrazo de la paz a iniciativa de la viuda Clarisa de González.
Uribe había leído el panegírico del doctor Vargas, donde manifestaba que hacía apenas tres antes de su fallecimiento había escuchado por última vez la voz de su amigo Javier González, del cual dijo, “sentía que lentamente se apagaba, y me dejaba siempre esa preocupación. “Había un problema existencial. A veces sentía el aliento, la esperanza de volver, de emprender nuevos horizontes, como los que forjamos juntos desde la década del 90, cuando levantó vuelo alto pensando en una mejor suerte para su país”, señaló.
Manifestó que González había “salido de un hogar humilde”, pero que “fraguó desde muy joven una vida de ejemplos y comenzó a caminar y a rodar por el mundo, sostenido sobre la nada, sólo con el soporte moral que le cobijó desde niño, al amparo de su escuela en el Centro Juvenil Don Bosco, de las enseñanzas del Padre Vicente y de la sabia que alimentó su vida desde su temprana juventud, la de su maestro y guía, el profesor Juan Bosch”.
Vargas destacó que apenas un niño, González “ingresó al Partido de la Liberación Dominicana en 1973, tras las huellas del maestro Bosch, de quien aprendió que servir es la única forma de vivir y que la única muerte verdadera es la de una vida sin virtudes, porque la muerte no es verdad, cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.
 El pueblo de Moca expresó su dolor Una gran cantidad de personas abarrotó la iglesia y acompañó hasta la morada final el féretro que conducía el cuerpo inerte de González. El presidente Leonel Fernández, Danilo Medina y la alta dirección del partido del fenecido estuvieron allí presentes, paso a paso junto al pueblo de Moca que daba su último adiós a este histórico líder comunitario.
González había pedido en vida que sus restos fueran llevados al humilde sector de Moca donde nació y donde cada cierto tiempo, cuando las responsabilidades se lo permitían, compartía con amistades, vecinos y allegados.
“Javier comenzó muy joven su largo trajinar de estelas imborrables. Desde niños estamos juntos y quizás describir su vida sirva de ejemplo para las nuevas generaciones, un poco para entender el valor del sacrificio personal y sobre todo, crecer, madurar y progresar sin abandonar los principios, los nobles ideales y las altas misiones que hoy se vuelven trascendentes en una vida de fluir constante”, significó el doctor Vargas.
Recordó, asimismo, que en su temprana juventud, González caminaba largo trecho en los campos de Moca en su misión cultural y política, cuando se fundó el PLD estuvo en primera línea, “y desde entonces, con una carga inmensa de sueños, inició un recorrido que hubo de llevarlo por Puerto Rico, Nueva York, Nueva Jersey, y culminar en Miami, lugar que serviría para forjar su destino”.
El presidente Fernández decidió caminar un largo trecho a pies acompañando el féretro de su amigo y compadre. Junto a él otros altos dirigentes del PLD y funcionarios del gobierno, mientras el pueblo de Moca a todo lo largo de las calles que transitaba el féretro observaba silente, respetuoso y solo algunos decían, al paso del ataúd, “ese era un hombre bueno, murió un hombre bueno”.
En el cementerio, otro entrañable amigo, Carlos Amarante Baret, pronunció un panegírico ante la tumba de González, en el que rememoró la consistencia política de quehacer peledeísta y boschista.
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