Indotel celebró así, altura y calidad, la primera década años de la Ley 153 de Telecomunicaciones.
Una década de Mucho avance.
El presidente de Indotel destacó el avance de República Dominicana en
las telecomunicaciones durante los 10 años que han transcurridos desde
el momento en que la Ley 153 entró en vigencia.
Al momento presente, el país tiene más de 900 salas digitales al servicio de las comunidades más pobres en las 32 provincias de República Dominicana, todas con acceso a bibliotecas virtuales (como la Encarta, actualizada al año correspondiente), Internet y programas de inglés, se ha iniciado el proyecto de Conectividad Rural de Banda Ancha, que tie se ha conectado a miles de familias a la telefonía rural, y que tiene como objetivo inmediato beneficiar 500 comunidades pobres en 354 días.
Hablando para ¡Qué Pasa!, Vargas sostuvo que gracias a la Ley se ha regulado la operación de las empresas telefónicas con la opción prioritaria para la defensa de sus clientes (mediante el Centro de Atención al Usuario y las medidas regulatorias y las advertencias y sanciones a las prácticas empresariales que pudieran perjudicarlos).
Anoche se puso a circular un suplemento especial con un resumen de las acciones de los proyectos de conectividad rural, telefonía rural, salas digitales, proyectos emprendedores, planes pilotos.
Por José Rafael Sosa
Una suma total de talentos, formación y sensibilidades produjo anoche en el Teatro Nacional una página para la historia del arte en la República Dominicana. Arte múltiple y inolvidable en cada uno de sus exquisitos elementos.
Los ingredientes que marcaron el triunfo del arte sobre el pesar que entristece y obnubila fueron: el corto documental introductoria con las más bellas imágenes de lo nacional, el paisaje, lo rural, lo urbano, lo paisajístico, la gente simple y el avance de las telecomunicaciones en un trabajo de cuatro minutos con excelente fotografía, musicalización y manejo de la cámara (¿quién lo habrá realizado?); la consistencia y entrega de los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional, que reiteraron con su ejecución que está a la altura de las grandes orquestas del mundo , particularmente en su versión de El Bolero de Ravel, la última en ser presentada; la dirección de lujo del maestro José Antonio Molina, enérgico, firme, entregado al rictus apasionado y demandante de las piezas que reclamaban la intima perspectiva de un director amante fiel de la música de sentido permanente y como si faltara aún algo, una Maridalia Hernández, vestida con una sensual elegancia en la cual el suave tono de negro absoluto que contrastaba con el blanquísimo llamado de esas piernas sensuales y firmes, mostrando con su sola presencia que ella, más que una cantante exquisita para el disfrute local, es el más alto de orgullo nacional en la canción y un llamado al desperdicio que representa cada segundo que pasa sin que esta mujer tenga una altura mundial junto a las divas más renombradas por el mal llamado Jet Set Internacional.
El programa fue una mezcla balanceada de lo clásico y lo popular que incluyó como portal de entrada Porgy And Bess: Un Cuadro Sinfónico (George Gerhwin, con arreglos de Robert Russell Bennett) con piezas de inspiración y arraigo popular: El Amor Brujo, de Manuel de Falla (Suite de Ballet G.69, que incluyó la introducción y escena, tras la cual una hermosísima mujer vestida de negro – una tal Maridalia- se levantó de la silla en la que aguardaba el primer pase musical, para hacer la Canción del Amor Dolido y la del Fuego Fatuo, interpretaciones que fueron suficientes para convencer sin una sola palabra hablada, de que se estaba frente a una artista de talla mundial.
Luego llegó la pieza más intensa y enloqueciente de la noche. Desde Argentina llegó la creatividad de un maestro latino, Astor Piazzolla, con su Balada para un Polo, que nos dejó "piantados" y amando la libre locura de quienes inventaron el amor. Fue un instante de esos que no se olvida. Voz de mujer que penetra al fondo del alma.
Maridalia finalizó con dos popurríes de canciones románticas dominicanas y merengues.
Los boleros no pudieron ser mejores: Serenata, El Espejo, Como me Besabas tú, Amorosa, Luna sobre el Jaragua, Paraíso Soñado, Por Amor, ¿Dónde podré gritarte que te quiero?, Olvidar, Olvidar y La Distancia.
Los merengues fueron: Caminito, Rosaura, Si tu no me quieres, Anoche Soñé, La Batuta, Desiderio Arias y el muy tempranamente navideño Las Arandelas.
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