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UTESA inicia Cátedra Magistral Profesor Juan Bosch PDF Imprimir E-Mail
jueves, 04 de junio de 2009

Con una disertación del Dr. Vargas

SANTIAGO.- Con una disertación sobre la vida y aportes políticos, literarios y sociales del profesor Juan Bosch que presentó el secretario de Estado y presidente del Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), doctor José Rafael Vargas, la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA) dio apertura a la “Cátedra Magistral, Profesor Juan Bosch”, mediante la cual esta academia rinde un homenaje póstumo al ilustre dominicano con motivo del centenario de su nacimiento.

En su intervención, el doctor Vargas afirmó que el profesor Juan Bosch como hacedor  de una obra que modela la esencia de la dominicanidad  en todo  su entorno, “enseñó  con el ejemplo  lo que debía ser la conducta de un hombre público”.

Sostuvo que Bosch “promovió los valores y las ideas de una cultura  de  justicia” y destacó que la mayor virtud del ilustre escritor y político “fue su concepto de la ética como principio que salva la sociedad”.

Vargas pronunció la conferencia “Juan Bosch: La dimensión humana de un líder” en la sede de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA). Las palabras de bienvenida fueron pronunciadas por el rector de UTESA, doctor Príamo Rodríguez Castillo, quien resaltó los aportes hechos por Bosch, por lo que dijo es digno de reconocerle con la puesta en funcionamiento de la cátedra en su nombre. En tanto, la presentación del expositor estuvo a cargo de la vicerrectora de la universidad, magister Minerva Calderón, quien resaltó la trayectoria profesional del doctor Vargas y sus aportes a la sociedad.

Manifestó que “para muchos, es la figura  principal del mundo intelectual dominicano, sólo comparado  con la figura  excelsa de don  Pedro Henríquez Ureña”.

Sostuvo que “lo más transcendente es que a través  de Don Juan podemos hablar  de  muchas facetas: del ensayista, del narrador, del cuentista, del líder político, del maestro,  del guía espiritual de multitudes, del forjador de dos partidos  mayoritarios  en la República Dominicana; del forjador de fuerzas morales, del orador, del historiador, del escritor por excelencia,  del compositor  de letras musicales con La Gaviota”.

“Pero sobre todo  de  la grandeza indomable  de su fortaleza ética”, subrayó el también escritor, periodista y abogado.

Precisó que nadie como Bosch “ha retratado las vivencias del campesino dominicano, y especialmente del campesino cibaeño".

Señaló que también “nadie como él conoce las siluetas del alma social dominicana, y nadie  como él vivió desde su temprana juventud los tormentos  y  vicisitudes  de un pueblo que ha tenido  que pagar muy cara la democracia  que hoy decimos tener”.

Vargas resaltó la producción literaria de Bosch que dijo la comenzó muy joven, con un cuento escrito en su ciudad natal, La Vega, en el año 1933.

Manifestó que “quien quiera conocer el lenguaje, la forma de ser, las vivencias, el entorno campesino de aquel entonces, los valores del campesino cibaeño, sólo tiene que leer y escuchar cualquiera de sus cuentos,  que nos muestran la estrategia de su narrativa social, con una abierta inclinación hacia el ambiente rural”.

En su disertación, el doctor Vargas presentó el documental que realizó Guillermo Piña-Contreras, uno de los intelectuales dominicanos que más ha estudiado a fondo la obra del profesor Bosch, en el cual habla sobre la vida del escritor y que tiene la virtud de que es narrado  por el propio   maestro Bosch, lo que permite conocer a profundidad el personaje y sobretodo “los acontecimientos que ha vivido el país desde principios del siglo XX  hasta nuestros días”.

También presentó el cuento “LA MUJER”, en  la voz del publicista y poeta Freddy Ortiz,  con el objetivo de que los presentes en el auditorio “se den cuenta  de la sencillez expositiva, y sobretodo que puedan descifrar la transparencia y el  lenguaje  de este drama violento, doloroso,  pero drama social al fin, que nos presenta Juan Bosch sobre el hombre y la mujer del campo”.

Vargas relató que en su etapa de estudiante leyó mucha  las obras de Juan Bosch y que una vez, cuando  leía uno de sus ensayos  que ya todos conocemos,  se llama “Póker de Espanto en el Caribe”, me di cuenta que éste “tenía la virtud de escribir como hablaba”.  “En sus expresiones brotan la espontaneidad y el talento, que es  propio  de un ser excepcional”, apuntó.

“Póker de Espanto en el Caribe” –significó el doctor Vargas- es una descripción  de carácter histórica, política y social  de las dictaduras  que hemos padecido los pueblos de América, especialmente Cuba con Fulgencio Batista, Nicaragua con Anastasio Somoza, Venezuela con Marcos Pérez Jiménez y República Dominicana con Trujillo”.

Agregó que “quien quiera entender ese espacio lacerante  que representaron  los dictadores en América y  las causas y consecuencias de los mismos sólo lo tiene que leer “Póker de Espanto en el Caribe”.

Vargas consideró inmensa y una producción muy rica “la Obra escrita de Juan Bosch es inmensa,  desde los primeros años de su adolescencia, hasta aún en nuestros días”.

Indicó que  cuando un país celebra el centenario de uno de sus líderes forjadores como es el caso de Bosch, la nación entera se engrandece,  por aquello  que decía Martí de que: “Honrar Honra”. “Y los dominicanos sentimos  especial orgullo  de este hombre singular, quien se reconoce como el padre del cuento, nuestro primer cuentista creador, hacedor  de una obra que modela la esencia de la dominicanidad  en todo  su entorno, pero sobre todo que enseñó  con el ejemplo  lo que debía ser la conducta de un hombre público”.

Insistió en que Bosch promovió los valores y las ideas de una cultura  de  justicia y de ética que salva la sociedad, por lo que entiende que “nunca habría suficiente tiempo para rendir tributo de admiración y de respeto a este hombre cimero de la historia contemporánea dominicana, maestro de connotación   humana, que modeló con su vida  una nueva  forma de  hacer política”.

En tal sentido, el doctor Vargas consideró que en el centenario  de su nacimiento, “propicia  es la ocasión para hacer homenaje a su palabra, a su obra, darle la dimensión de estatura  de pino que merece su pensamiento, que jamás va a morir”.